Consejos para servir mejor

Pablo Sparta

Consejos para Servir Mejor

Por Pablo Sparta


Juan 13:14-16

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

El Señor nos ha llamado a servirle. Si somos sus hijos y sus discípulos no podemos menos que seguir su ejemplo. Y el ejemplo es claro: hay que servir, que ponerse en acción y trabajar: "bienaventurado seréis si las hiciereis".

Por otro lado, desde que nos convertimos al Señor, se produce un fuerte deseo dentro nuestro que nos impulsa a querer trabajar para Él. Este es un deseo conforme al sentir de Dios.

En la Iglesia hay múltiples áreas de servicio: enseñanza, alabanza, evangelismo, servicio al necesitado, visitación, consejería, administración... y mucho más.

Pero no es cuestión de servir en cualquier cosa y en cualquier ministerio.

Leamos juntos lo que la Biblia dice.

Jonás 1:1-3 (NVI)

La palabra del Señor vino a Jonás hijo de Amitay: "Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia." Jonás se fue, pero en dirección a Tarsis, para huir del Señor. Bajó a Jope, donde encontró un barco que zarpaba rumbo a Tarsis. Pagó su pasaje y se embarcó con los que iban a esa ciudad, huyendo así del Señor.

Levítico 10:1-2 (NVI)

Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y, poniendo en ellos fuego e incienso, ofrecieron ante el Señor un fuego que no tenían por qué ofrecer, pues él no se lo había mandado. Entonces salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante él.

Lucas 10:1-4, 16-20 (NVI)

Después de esto, el Señor escogió a otros setenta y dos para enviarlos de dos en dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir.

"Es abundante la cosecha --les dijo--, pero son pocos los obreros. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo. ¡Vayan ustedes! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven monedero ni bolsa ni sandalias; ni se detengan a saludar a nadie por el camino. [...] El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió."

Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos: --"Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre".

--"Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" --respondió él--. "Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo."

 

Son tres ejemplos muy distintos, desde el comienzo hasta el fin.


  1. El primero es el de Jonás. Dios lo llama y le encomienda una tarea para que sirva. Pero Jonás no la realiza, no le gustaba, iba en contra de sus principios... estaba determinado a no hacerlo. Este no es un buen camino, comienza mal y termina peor. Si sentimos un llamado a hacer algo, retrasarlo sólo nos traerá sufrimiento. A Jonás le costó cara su desobediencia... pero Dios se apiadó de él y hasta le permitió cumplir con su tarea asignada.

  2. Nadab y Abiú eran sacerdotes y ayudaban en las tareas del templo. Tenían un servicio definido, ordenado por Dios el cual suponemos que cumplieron hasta ese momento. Sin embargo se les ocurrió "subir un escalón" en su servicio. Tal vez querían ascender de puesto, o realmente querían agradar a Dios quemando incienso. Lo cierto es que, con la motivación que haya sido, hicieron lo que Dios no les había asignado. Y no les fue bien.

  3. ¡Que distinto es realizar la tarea que Él nos ha encomendado! ¡Que felices que volvieron los 72! Es que aunque sabemos que somos pocos, que nos esperan "lobos" rapaces, que no iremos dotados de bienes y tantas otras contras más; el Señor está de nuestro lado y con eso nos basta. Solemos ver grandiosos resultados, pero aunque así no sea, estaremos alegres igual pues la relación con Dios es fluida y eterna.

Hay distintos llamados, distintos servicios. Por ello existen diversos dones y capacidades, ellos nos hacen aptos para realizar el servicio que Dios nos confiere.


La cuestión es: ¿Cómo descubro cuál es mi llamado, mi misión, mi ministerio?

 

  • Lo primero es buscar una palabra o sentir de parte de Dios. Dios habla hoy, y por medio de la profecía, de un sueño, de la interpretación de lenguas, o de un fuerte sentir en nuestro corazón nos hace saber qué es lo que quiere que hagamos.

  • Las ganas. Si estamos sometidos a Dios, él comienza a trabajar en nuestro deseo también. Filipenses 2:13 "pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad."

  • La confirmación de quienes nos ministran. Es útil y fundamental consultar a nuestros pastores sobre las actividades de servicio que queremos realizar. En ellos encontraremos consejos muy edificante y nos ayudarán a darle rumbo a nuestra vida de servicio.

  • Nuestras capacidades. Dios nos dio capacidades naturales y espirituales con un sentido. Lo hizo así con Bezalel (Éxodo 31:2-4) y tantísimos otros. Él da para que demos. La parábola de los talentos es una enseñanza específica para nosotros: a todos nos dio algo que administrar ("A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad." Mateo 25:15) y la intención es que lo utilicemos, de tal manera que nos premiará por ello ("Su señor le respondió: '¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!'" Mateo 25:21)

Es posible que tengamos que realizar mas de un servicio para Dios. Esto es frecuente y también es frecuente que esos dos servicios, en determinado momento, se contrapongan o estorben uno al otro. Por ejemplo: pertenezco al ministerio A y al B, y los dos realizan una actividad en el mismo momento. ¿A cuál de los dos debo concurrir?.

Alguno podrá citar el refrán: "el que mucho abarca, poco aprieta"; pero otro podrá refutar diciendo "si quieres que algo se haga, dáselo a una persona ocupada".

¿Entonces? Veamos unos pocos consejos que nos permitirán servir mejor y solucionar las tensiones derivadas de conflictos entre áreas.


Consejos para servir en mas de un área.

 

1. Prioridades. La mayoría de nosotros tiene prioridades en su ministerio. Alguna actividad es "mas" que otra. Si nunca te has planteado estas prioridades, puedes hacerlo de la siguiente manera.

 

a. Haz una lista de todos los ministerios en los que participas.

 

b. Numéralos en orden (desde el más importante hasta el menos) haciéndote estas preguntas:

i. ¿Qué querrá Dios que yo haga primero?

ii. ¿Qué me gusta más?

iii. ¿Qué hago mejor?

iv. ¿Qué es mas útil?

 

Es conveniente realizar esto con lápiz pues no es nada fácil y borraremos con frecuencia.

 

c. Consulta esta lista con tu líder.

 

Una vez que tenemos claras las prioridades de los ministerios para nuestra vida

 

2. Definir el compromiso. Una vez con las áreas ordenadas es necesario establecer con cada responsable de los ministerios hasta dónde alcanza mi compromiso, es decir, qué es lo que puedo hacer y qué no. Seamos claros y específicos en cuanto a horarios y esfuerzos que podemos y que no podemos realizar. Para citar otro refrán: "cuentas claras conservan la amistad".

 

3. Cumplir con responsabilidad. Una vez que asumimos compromisos con cada área de servicio debemos cumplirlos con la mayor responsabilidad. De otra manera no seremos útiles a ningún servicio y deshonraremos a Aquel que nos llamó. Santiago 5:12 "...sino vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no; para que no caigáis en condenación."


Sin duda el Señor se goza cuando realizamos el servicio que está en el centro de Su voluntad. Pero tengamos en claro que nuestro servicio es para que Dios sea enaltecido, y no porque lo necesitamos para valer mas delante de Dios. El ya te quiere así como eres, no hace falta hacer nada más.

¡Que nuestro servicio nazca de un corazón agradecido!