La búsqueda de Dios (Daniel García)

La búsqueda de Dios

Daniel García

La Búsqueda de Dios

Conferencias Quilmes Abril 2004 – Pastor
Daniel García

1.      
Lo que es buscar
a Dios.

Darle
lugar, no solamente en los momentos devocionales, sino también en nuestra
vida cotidiana, en nuestras relaciones con la iglesia, con la familia y con
el mundo. Es que si no es así, nuestra “búsqueda” de Dios será religiosa,
pues sólo Dios puede producir en nosotros la vida espiritual genuina.

·        
Decimos
de darle lugar aun en los momentos devocionales, porque allí empieza el problema,
cuando nuestras oraciones no le dan lugar a Dios y están llenas de peticiones
y deseos que parecen santos pero no lo son, porque procuran nuestro bien en
primer lugar y no el del Señor. Cuando vamos a orar abramos el corazón para
que Dios tenga el primer lugar y sea adorado y servido. 

·        
El
hermano mayor del hijo pródigo no daba lugar a su padre en su corazón. Estaba
en la casa y cumplía con los deberes de “hijo” formalmente, pero su corazón
estaba lejos de su padre y la prueba es que no sentía libertad ni siquiera
de comer un cabrito con sus amigos… 

·        
Lo
que implica buscar a Dios. Darle lugar al Señor en nuestras oraciones, en
nuestras decisiones, en nuestras pruebas y luchas, y curiosamente en nuestras
victorias y triunfos y en nuestro vivir íntimo, en nuestras relaciones con
la iglesia, con la familia y con el mundo

2.      
Lo que no es buscar
a Dios.

Una obediencia
carnal y natural a la Palabra del Señor, o sea una obediencia pero no de fe.
Hay quienes le buscan queriendo obedecer a lo que él ha mandado, pero Dios
no tiene lugar en sus vidas ni en sus oraciones ni en sus corazones. Aún sus
oraciones están llenas del YO y todo gira alrededor de ellos y no de Dios.

·        
Pablo
se quejaba que “todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús”
(Fil. 2:21)

·        
¿Acaso
en 1ª. Sam. 13 le interesaba a Saúl que Dios estuviera con él o estaba más
interesado en tener una victoria cuando ofreció el sacrificio sin esperar
a Samuel? Saúl no trataba de buscar a Dios, sino que buscaba el éxito en su
empresa con el pueblo de Dios. Su historia habría sido muy otra.

3.      
El porqué buscar
a Dios.

Hay una
lucha en nosotros que por momentos es muy sutil y  pasa inadvertida, pero
de momentos es muy fuerte y hasta puede ser feroz, especialmente en los jovencitos
(curiosamente esta lucha los define, entrenándose en las cosas del mundo o
en las cosas del Señor). No sé lo que es mejor, pues cuando es muy sutil es
menos dolorosa, pero puede que no nos demos cuenta y estamos en la carne y
en relativa calma.

·        
Algunos
han objetado por qué hablamos de “buscar” a Dios, siendo que “estamos sentados
en lugares celestiales con Cristo”, etc. Eso es verdad, pero también es verdad
la lucha que Pablo describe en Rom. 7:21 a 23; “Así que, queriendo yo hacer
el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí, pues según el hombre interior,
me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela
contra la ley de la mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que
está en mis miembros
”  Esa es la razón de buscar a Dios pues tenemos que
luchar para que la carne no gane la partida y también para que la corriente
del mundo no nos arrastre, como dice Ef. 2:1-2 “El os dio vida a vosotros,
cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis
en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe
de la potestad del aire, el espíritu  que ahora opera en los hijos de desobediencia
”

4.      
El cómo buscar a
Dios.

La Palabra,
la Oración y la Sujeción. Todo será necesario si queremos que nuestra “búsqueda”
sea sincera y verdadera. Es que la Palabra sola nos puede hacer muy duros.
La Oración sola nos puede desviar de la sana doctrina. Lo hacemos sin guía,
sin dirección. Hablamos sólo nosotros. La Sujeción sola es insuficiente, pues
nos hace depender de hombres de Dios y así no crecemos todo lo que Dios quiere
que crezcamos.

·        
Las
tres juntas, pues la Palabra debe llenar el corazón. La Oración es la oportunidad
para que Dios toque nuestras vidas y presentemos nuestras súplicas. La Sujeción
bien entendida hará que no estemos aislados ni sigamos al líder de turno o
que sea más carismático, sino a aquellos que el Señor ha puesto sobre nosotros
y no el que por nuestro gusto hubiésemos elegido. Desde ya que podríamos extendernos
mucho sobre este punto dando abundante material bíblico al respecto.

·        
A
esto agregamos que debemos utilizar todos los momentos de nuestra vida, buenos
y malos, para glorificar a Dios. Por lo tanto, buscar a Dios no es algo aislado,
es algo constante, es el desafío de nuestra vida toda que utilizará todos
los momentos de la vida como individuos, en familia, como iglesia o en la
relación con el mundo, momentos buenos o malos, para glorificar a Dios.

YA
NO QUIERO MÁS LUGARES EN MI VIDA, 

DONDE
TU NO MORES, OH MI BUEN SEÑOR.

QUIERO
ESTAR AL LADO TUYO TODO EL DÍA,

Y DECIRTE
QUE TE AMO SEÑOR…

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