Trece devocionales ‘Casa Bíblica’ (Alumnos Casa Bíblica)

Trece devocionales ‘Casa Bíblica’

Alumnos Casa Bíblica

Trece Devocionales
“Casa Bíblica”

Esta es una pequeña
recopilación de reflexiones escritas por los alumnos del Seminario
“Casa Bíblica”
en Quilmes.


El amor hacia
los enemigos

  
     Dijo Jesús: “Amad a vuestros enemigos, bendecid
a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que
os ultrajan y os persiguen”
Mateo 5:44

  
     Curiosa tarea es la que Dios nos encomienda como hijos
suyos. Amar al que nos odia; dar al que nos pide, aún lo poco que tengamos;
bendecir al que nos maldice, etc.

  
     Jesús nos manda ser perfectos como nuestro Padre lo
es. Parecería que esto es demasiado para nosotros, pero no es imposible. Dios
nos capacitará si lo anhelamos; El nos hará dar más de lo que podamos con nuestras
fuerzas. Dar sin recibir, amar sin ser amados.

  
     Si nos disponemos, si lo intentamos, Dios que ve en
lo secreto nos va a premiar, y así también lograremos glorificar Su Nombre.

A.
C.

Un
tiempo con Dios

   
     “Jesús
dijo a Simón: ¿ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para mis
pies; mas ésta ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con sus
cabellos”.
Lucas 7:44

  
     Simón, uno de los fariseos, invitó a Jesús a su casa.
El Señor fue y se sentó a la mesa, pero no recibió las atenciones que correspondía
a un invitado, según las costumbres judías. No recibió agua para sus pies, no
recibió besos de bienvenida, no fue ungida su cabeza con aceite.

  
     Pero una mujer que no pertenecía a la casa, dió al
Señor todo lo que El tenía que recibir.

  
     También nosotros muchas veces hacemos lo que Simón;
el Señor se acerca, pero no nos postramos para adorarle, no lo honramos dándole
culto, y dejamos que el Señor se retire sin amarle.

  
     El bendijo a la mujer que derramó todo su ser ante
El.

  
     ¿Dejaremos que El pase o nos transformaremos, como
El merece, en adoradores permanentes?

S.
B.

Somos
la niña de los ojos de Dios

  
    
“…Porque el que os toca, toca a la niña de su ojo” Zacarías
2:8b

  
     Somos la niña de los ojos de Dios.

  
     Esta figura nos da clara idea de la molestia que le
provoca a Dios el hecho de que alguien toque a uno de sus hijos.

  
     Tocar, se refiere a todo, lo que se haga en contra
de los que formamos su cuerpo.

       
Cuidemos
nuestro actuar, nuestras palabras, y aún los pensamientos y las meditaciones
de nuestro corazón, pues si en ellos hay algo que aflora en contra de un hermano,
Dios sufrirá gran molestia. ¿Por qué Dios no me bendice?.

       
¿Por qué no siento  Su Presencia y
está distante de mí?.

       
Ten cuidado. Examínate.
Mira que no estés tocando, de alguna manera, la niña de Su ojo.

M.
B.

La
importancia del Espíritu Santo


       
“Entonces Judas, el que le había entregado, siendo que era condenado,
devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes
y a los ancianos, diciendo: Yo he entregado sangre inocente. Mas ellos dijeron:
¿Qué nos importa a nosotros?¡Allá tú!”
Mateo 3:4

       
El sanedrín se había propuesto entregar a Jesús; hombres, con dureza
de corazón, a los cuales no les importaron los medios
para lograr sus propósitos.

       
Ellos eran los doctores de la ley, los más sabios, los supuestamente
entendidos en la Palabra, pero ¿qué había en sus corazones? Carencia de amor
y del Espíritu Santo que los llevara a ser misericordiosos.

       
La letra llegó sólo a sus mentes sin haber bajado a sus corazones, por
esto no pudo actuar en ellos transformando sus vidas. Necesitamos al Espíritu
Santo para conocer la Palabra, la que implanta la vida de Cristo en nosotros,
vida de compasión y amor.

M.
J.

Caminando
en humildad

           
“Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo”.
Ex. 18:24

           
Moisés atendía todos los problemas de la congregación, pero esto era
demasiada responsabilidad para él; su suegro, quien fue a estar con él en su
casa, se dió cuenta de esta situación y le aconseja cómo manejar este asunto.
A causa de obedecer, su trabajo en medio de la congregación se alivió.

           
Si pensamos
quien era Moisés, un hombre poderosamente usado por Dios que se encontraba recibiendo
consejos de alguien que no tenía reconocimiento alguno. Debemos rescatar la
actitud que demuestra, lejos estaba de él hacer acepción de personas, considerándose
igual a otros y no mayor.

           
¿Escuchamos con humildad
el consejo de otros? ¿Qué actitud tendríamos nosotros?. No nos olvidemos que
Dios usa a quién El  quiere para bendecirnos.

           
S.B.

Bajo
el abrigo del Altísimo

           
“Y Jehová dijo a Aarón: de la tierra de ellos no tendrás heredad,
ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos
de Israel”
.
 
Nm. 18:20

           
En una sociedad que cada vez cree y se afana por lo material parece difícil
no querer tener bienes o heredades. Sin embargo, a los que Dios apartaba para
su obra les ordenaba no tener heredad ni parte entre los hijos de Israel ya
que es El quien no nos hará faltar nada.

           
Nuestra
heredad como hijos de Dios y sacerdotes la encontramos en Dios; nuestra porción
es El, es todo lo que necesitamos: amor, abrigo, protección, seguridad. En medio
de la incertidumbre y desconfianza de hoy, Dios está preparando una morada celestial,
eterna e indestructible en los cielos y el conocerle a El, en su intimidad,
es la herencia más grande que tenemos. ¡Aleluya!.

D.LL.

Con
la confianza puesta en El

           
“Mas Jehová estaba con José y fue varón próspero”. Gn.
39:2a

           
Dios en todo momento estuvo con José y todo lo que él hacía, Jehová lo
prosperaba. Siempre tuvo plena confianza en el Señor y así fue bendecido y puesto
muy alto en el lugar donde se encontraba. José pasó muchas cosas difíciles,
su desierto fue grande, pero siempre se mantuvo íntegro, confiando cada momento
en su Señor y de esta forma Dios lo bendijo prosperándolo grandemente.

           
Esto quiere el Señor de nosotros, que seamos así, que volquemos toda
nuestra vida hacia El y no miremos las cosas que nos turban, sino que en cada 
circunstancia fijemos los ojos en El y así obtendremos cada día una victoria.     

V.F.

De
qué manera amar a Dios

           
“Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre
me mandó, así hago”.
Jn. 14:31

           
Jesús dice que el mundo conocerá que El  ama al Padre porque hace
su voluntad. No debemos preguntarnos como demostrarle que le amamos sino poner
en obra lo que Jesús hacía. Esforcémonos por hacer su voluntad y así el mundo
sabrá que amamos a Dios.

E.V.

No
mirar atrás


           
“Y les decían los hijos de Israel: ojalá hubiéramos muerto por mano
de Jehová en la tierra de Egipto… cuando nos sentábamos y comíamos hasta saciarnos”
.
Ex. 16:3

           
Ante las dificultades de este mundo muchas veces las miradas del que
conoció a Cristo se vuelven atrás y hasta pueden ver lo pasado como mejor. Perdemos
la visión y la confianza, ni siquiera nos acordamos que con gloria Dios nos
acerca a El; no podemos esperar a ver la salvación del Señor que siempre llega
a su tiempo, no al nuestro.

           
Que
nuestra oración sea: “por todo esto mi Señor es que me presento delante
de Ti con temor, porque sé que engañoso es el corazón. Escúdame alrededor y
levanta mi cabeza para que te vea a Ti.

           
A tu
Palabra oiré y me aferraré para que no me engañe mi sentir, para que sólo mi
mirada esté en Ti”.

M.G.

La
paz os dejo, mi paz os doy


           
“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle;
pero María se quedó en casa”
. Jn. 11:20

           
Vemos a María, una mujer que amaba a Jesús, que sabía lo que El hacía
y aún más lo que El tenía: paz, para que en los momentos difíciles ella estuviera
confiando en su maestro. Y en este pasaje contemplamos uno de esos momentos:
su hermano había muerto. Pero María no salió corriendo como Marta, estaba sentada,
la angustia, la desesperación no la habían perturbado en esas horas de profundo
dolor, porque ella perseveraba en Aquel que podía  guardarla en completa
paz.

D.LL.

Aguardando
aquel día


           
“Ahora vemos mediante espejo, borrosamente; mas entonces veremos
cara a cara. Ahora conozco una parte; pero entonces  conoceré como fui
conocido”
.     1º Co.  13:12.

           
Hay espejos que distorsionan la imagen; a decir verdad todos lo hacen
en alguna manera. Unos agregan contornos, otros lo quitan. No existen espejos
perfectos. Solamente la retina humana sana, está diseñada para ver la imagen
sin distorsión.

           
Ahora
conozco sólo una parte, no estoy aún capacitado para ver la gloria venidera.
Dicen las Sagradas Escrituras que cosa que ojo no vió ni oído oyó, ni ha subido
de corazón de hombre, es lo que Dios tiene preparado para los que aman.

           
Esto nos muestra que nadie,
ni aún la más frondosa imaginación, podría sobrepasar la mente y el corazón
de Dios para darnos más abundantemente de lo que esperamos y deseamos.  

           
Habrá un día perfecto en la presencia de Dios, un día eterno y sin igual.
El Alto y Sublime será lumbrera en la Ciudad Celestial. Los ríos correrán mansos
como arroyos y el niño meterá su mano en la cueva de la serpiente sin sufrir
daño, ya no se oirá lamentos, ni habrá dias de luto. El corazón humano alcanzará
refugio y descanso a los pies del Amado. Ya nada acechará. Nada. Buscaremos
a los enemigos y no serán hallados. Sólo habrá gozo. Sólo el premio inmerecido,
del Supremo llamado Divino.

           
¿Estás
esperando ese dia? Esperálo, Dios te revelará entonces lo que hoy no comprende.
Entonces podrás ver lo que las pruebas obraron, las lágrimas regarán y las dificultades
abrirán camino y Aquel que dijo “Voy a prepararos morada” tiene una
mansión perfecta y en ella una mesa con el banquete eterno listo para ti.

C.
P.

El
desprecio


           
“Nunca yo tal haga, porque Yo honraré a los que me honran y los
que me desprecian será tenido en poco”
. 1S. 2:29.

           
El que quiera ser varón o mujer cuyo nombre sea tenido en estima, nunca
desprecie a Jehová, hónrelo cada día de su vida, por amor de su Nombre. El desprecio
tiene un nombre: pecado; es no apreciar el valor real de lo que proviene de
Dios y calificarlo según nuestra necesidad o dejarlo de lado. Lo vemos en Esaú,
aunque derramó muchas lágrimas, nunca le fue restituída su primogenitura.

           
Es como
el hedor de una mosca muerta en el perfume del perfumista; ese perfume ya no
sirve, una pequeña cosa destruye la virtud de todo lo primero. Así es el desprecio.
Si lo negáramos, El también nos negará, si fuéremos infieles, El permanecerá
fiel, Dios no puede negarse a sí mismo.

M.R.

Conocerlo
profundamente

           
“Y conoceremos, proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba
está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia
tardía y la temprana a la tierra”
. Os. 6:3

           
Muchas veces intentamos conocer a Dios cantando una alabanza, orando
o levantando nuestras manos, pero este texto nos habla de un conocimiento profundo
y progresivo, es buscarlo desmedidamente. En su Palabra dice que el que busca
halla, y al que llama se le abrirá. Cada día podemos ir a sus pies y encontraremos
frescura que renueva, comunión que nos acerca más a El, gustaremos de su amor,
conoceremos su Persona y sabremos que es un Dios inagotable. ¡No esperemos más,
vayamos a su encuentro!.
 

W.C.

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