El tesoro escondido (Nelly Esther Boubila de García)

El tesoro escondido

Nelly Esther Boubila de García

EL TESORO ESCONDIDO


Nelly de García

“…El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”.

Sígueme, me dijo el Maestro, te daré a conocer cómo encontrar mis tesoros.

Con alegría corrí detrás, conmovida por tan generosa invitación…¿Tus tesoros, Señor?, pensaba dentro de mi, mientras proseguía la carrera…Imaginaba mil cosas: oro, diamantes, perlas preciosas…

A medida que me dirigía al lugar donde Él guardaba celosamente sus tesoros, la dimensión de las cosas temporales que había supuesto se fue desdibujando dentro de mi, y una extraña sensación comenzó a invadirme: entendí que los tesoros estaban a gran profundidad y que sin duda hacía falta herramientas de gran fuerza y precisión para encontrarlos… Pero por fin, cuando llegamos al anhelado sitio, a un costado del lugar sólo había unas pocas palas y algunos viejos picos oxidados por el paso del tiempo y el desuso. No había casi gente, excepto algunos curiosos que se acercaban para ver si con poco esfuerzo podían obtener algún beneficio…

El terreno era escabroso y de difícil acceso…

Jesús me dijo: –Toma una de esas herramientas que ves allí….

Sorprendido, le pregunté: –Señor, están tan arruinadas y viejas, ¿no tienes alguna mejor, o tal vez alguna pala más adecuada?

El me respondió: –Ésta es la que te servirá para la tarea porque te permitirá sacar las primeras piedras…

La tomé en mis manos, no sin protestar, y cuando me disponía a usarla, una rara inscripción, casi imperceptible, tapada ya por el paso del tiempo, me llamó la atención…Invadido por la curiosidad comencé a limpiarla con el borde de mi camisa, hasta que por fin alcancé a leer: “niégate a ti mismo”…ah, pensé, ¡qué pala singular!, pero no entendía demasiado, ni tampoco comprendía si en realidad esa era la herramienta que la búsqueda de aquel tesoro requería….

Comencé a cavar entusiasmado, confiado en mi empeño y fuerzas… Cuando, de pronto, tropecé con una inmensa piedra….no podía removerla….Desalentado llamé al Maestro, pero El ya se había retirado del lugar…

Me senté al costado del camino, decepcionado, pensando que jamás podría sacar aquella piedra, ni proseguir la búsqueda del precioso tesoro…

Permanecí allí mucho tiempo… angustiado… Me sentía frustrado: todas mis ilusiones se habían desvanecido…

Y, mientras me debatía desesperanzado, de pronto se hizo presente, otra vez, el Maestro… Me preguntó por qué había abandonado el trabajo… a lo que no supe qué responder.

Ante mi estupor, me alcanzó una nueva herramienta, que a mi parecer era aún más vieja que la anterior…Y con voz pausada me dijo:

Esa inmensa piedra sólo podrás removerla con este pico punzante...

Lo tomé en mis manos y mientras limpiaba el óxido allí acumulado, nuevamente una ilegible inscripción llamó mi atención: “Yo hago mi habitación con el quebrantado y humilde de espíritu”…

Asombrado una vez más, no pude dejar de pensar: ¡qué herramientas tan extrañas tiene el Maestro!…Con todas las fuerza de que era capaz, golpeé la piedra con aquel pico… Quería romperla de una vez, pero era tan dura que necesitaba muchos golpes para tan sólo quitar algunos pequeños trozos

-¿Cuánto tiempo me llevará romper esta piedra?, pregunté afligido…

Tal vez mucho me replicó el Maestro… quizás años… o toda la vida….Muchos abandonan la preciosa búsqueda de mis tesoros por causa de esta piedra, pero tú prosigue…sé de los valientes

Los años han pasado…

Mis manos ya han encallecido…

Debajo de aquella enorme piedra, que era mi incredulidad y rebelión, mi orgullo y vanidad, he alcanzado a ver el tesoro… la perla de gran precio… Su belleza es incomparable… su valor inestimable… su precio infinito… está ahí… muy cerca… Prosigo la lucha…

…el Maestro está a mi lado.

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