Discipulado. 03- La sujeción del discípulo (Jorge Pradas)

Discipulado. 03- La sujeción del discípulo

Jorge Pradas

DISCIPULADO LECCION 3

LA
SUJECION DEL DISCIPULO

 

    
Lo primero que tenemos que decir en este aspecto, es que discípulo es una
relación de las tantas que tenemos con el Señor.

La
primera relación
es
la de hijos, y que aunque queramos no podemos renunciar a ella.  Ser
hijos de Dios no lo elegimos nosotros, porque dice la Biblia que Dios es el
que nos eligió desde antes de la fundación del mundo.-

Somos
hijos porque hemos creído, pero hemos creído porque Dios hizo que creyéramos,
y este título o relación no nos lo puede arrebatar nadie.  Podremos ser
hijos desgraciados, rebeldes, o podemos ser hijos respetuosos, pero la categoría
de hijos no la perdemos jamás.  Nada ni nadie nos puede apartar del amor
de Jesús, porque El, segunda persona de la Trinidad, el padre primero, y el
Espíritu Santo nos han adoptado como hijos.-

Las
otras relaciones

son elecciones relativamente nuestras, porque creemos en la doctrina bíblica
de la predestinación.  Pero estas relaciones, a diferencia de la de
hijo, podemos dejarlas. Por ejemplo, que podemos dejar de ser discípulos.

Otra relación es la de
servidor o siervo, que también es optativa: puedo servir al Señor o dejar de
hacerlo.  También hay una relación 
más profunda que es la de amado o amante de Dios.-

(Los distintos estados de
relación para con Dios se relatan con mayor detalle en el libro
“Congregados para darle gloria” –ver datos bibliográficos en el
bosquejo de la lección 2)

 

Características
del discípulo

1) 
Deseo o anhelo de llegar a ser maestros
: la característica
del discípulo es que tiene que tener un maestro. 
Así como la característica de hijo es la de tener un padre que lo
haya engendrado.

Es
verdad que el Señor Jesucristo dijo a sus discípulos: No llamaréis Padre a
nadie en la tierra porque uno es vuestro Padre, Dios, y no llamaréis a nadie
maestro en la tierra porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. 
Sin embargo, tenemos otra verdad en las Sagradas Escrituras, cuando en
sus epístolas, encontramos a los apóstoles Pablo, Pedro y sobre todo a Juan
en una actitud paternal al llamar a los demás “hijos” porque se
consideran padres de ellos.

En
Efesios 4 dice que el Señor mismo puso apóstoles, evangelistas, profetas,
pastores y maestros.  Así que si
puso maestros, por eso hay discípulos.  El
padre ha tenido que ser hijo primero, y el maestro, discípulo. 
Si el discípulo aprovecha las clases tiene que llegar a ser maestro,
porque el discipulado consta de dos partes: la de aprender y la de discipular
(el discípulo tiene que hacer otros discípulos, es decir se tiene que
convertir en maestro para discipular a otros)

 

2)
No ser ateo

No se
puede ser ateo si somos discípulos y pretendemos discipular a otros.

En el
Salmo 14 encontramos: dice el necio en su corazón “no hay Dios”. 
La Escritura, al que dice que no hay Dios le da el nombre de necio, que
equivale a estúpido.  Esto no es
un insulto de parte de Dios, sino una realidad, ya que a continuación dice
que se han corrompido, hacen obras abominables, no hay quien haga el bien.

Lo que
interesa a Dios es que el discípulo crea en El.

Dice
Hebreos “es necesario que el que se acerca a Dios –como tiene que
acercarse un discípulo a su maestro- crea que le hay. CREA que existe. 
Es el fundamento en el que tiene que apoyarse el discípulo, en no ser
ateo.  Y si no es ateo, tiene que
ser creyente.

 

3)
Ser creyente
: Hay tres clases de creyentes:

Creyentes
A
: Creen como los demonios.  Creen
pero son hijos del diablo.  Lo
encontramos en Juan 8:31 “Dijo entonces Jesús a los judíos que le habían
creído: si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis
discípulos”.  Aquí afirma una
cosa que es fundamental: para ser discípulo verdadero, que es a lo que
aspiramos, es necesario creer, y  esos
judíos creían en El, pero después de la conversación que tiene el Señor
con estos judíos, dice el v.44 estos que habían creído en El: vosotros sois
de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de él.-

Cuando
habla mentira de lo suyo habla, porque es mentiroso y padre de la mentira y yo
porque digo la verdad, no me creéis.  Por
lo tanto, esta clase de creyentes quisieron matar a Jesús.

También
en Santiago 2: 19 vemos que los demonios creen, pero los demonios están
condenados eternamente al lago de fuego y azufre donde el fuego nunca se apaga
y el gusano nunca muere.  Condenados
aunque creen.

 

Creyentes
B
: sin aquellos que tenemos en 1º Corintios 3: 15 que son salvos como
por fuego.

 

Creyentes
C
: son los que creen en lo que dice Hebreos 4: 11 “Este Jesús es la
piedra reprobada por vosotros los constructores, la cual ha venido a ser la
piedra angular. Y en ningún otro hay salvación porque no hay otro nombre
dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.-

¿Qué
nombre? El nombre de Jesucristo.  No
hay otro.  Este creyente es el más
humilde. Cree que Jesús es el Salvador.

Este
creyente de primer orden, hemos puesto en tercer lugar, quizás par enfatizar
la humildad que debe tener el creyente.  El
discípulo que tiene que ser creyente debe estar caracterizado por la
mansedumbre y la humildad de Jesús.  El
discípulo es aquel que aprende, y el Señor Jesucristo dijo “Aprended de mí
que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras
almas”

 

 

4)
Ser obedientes
: Esta obediencia que debe tener el discípulo también
la tenemos en tres partes:

I.-
Obediente a Dios

La
primera sujeción del discípulo es a Dios, lo demás viene después, porque aún
el primer mandamiento del Antiguo Testamento afirmado por el Señor Jesucristo
es primero amar a Dios con todas las fuerzas, con toda la mente, etc.

Estamos
yendo hacia tener el corazón de Cristo. 
Veamos en Hebreos 5: 8-10 “Y aunque era Hijo, por lo que padeció
aprendió obediencia, y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de
eterna salvación para todos los que le obedecen, y fue declarado por Dios
sumo sacerdote según el orden de Melquisedec”.

El Señor
Jesucristo fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz, el perfecto Dios
nuestro, tuvo que aprender perfección mediante la obediencia para ser vehículo
promotor y fundamento de nuestra eterna salvación. 
Hay una gran diferencia entre El y nosotros. 
Avanzamos a ser como El pero sin embargo El siempre será Dios, digno
de adoración y nosotros siempre seremos sus adoradores.

A pesar
de que nuestra obediencia no es vicaria, sino que los méritos de nuestra
obediencia son para nosotros, sin embargo, como anhelamos parecernos a Jesús,
si El fue el autor de nuestra salvación, alguna bendición daremos a los demás.-
No les daremos la salvación, porque el único que salva es Jesucristo, pero
podemos ser vehículos de salvación cuando obedecemos como El obedeció.-

 

II.-
Sujeto a las autoridades.

Romanos
13: 1-4 dice: “Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque
no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido
establecidas.

De modo
que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste, y los
que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 
Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el
bien, sino al malo. ¿Quieres. Pues, no temer la autoridad? 
Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella, porque es servidor de Dios 
para tu bien.  Pero si
haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de
Dios, vengador para castigar al que hace lo malo”

 

Hay que
sujetarse, dice la Biblia, aunque no nos guste, porque los votos que
obtuvieron estas autoridades no fueron por voluntad de la mayoría como
aparece ente nuestros ojos, sino por designación de Dios.-

 

III.-
Sujeto a los ministros

Cuando
uno dice: “Yo me sujeto a Dios”, y no tiene en cuenta los ministerios es
que no va por el buen camino del discipulado que dice la Biblia. 
El discípulo se sujeta al Maestro de arriba, pero el Maestro de arriba
ha puesto maestros aquí abajo, y pastores, para que les estemos sujetos. 
Sujetos quiere decir obedientes.

Hebreos
13: 17 dice “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos, porque ellos
velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan
con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”.

En
varias ocasiones le dijeron a Moisés: “-¿acaso Dios solamente te habló a
ti? ¿No nos habló a nosotros también?”. 
Pero se olvidaron del detalle de que a Moisés lo había colocado Dios
como líder y cuando en la iglesia del Señor se ordenan pastores y maestros,
ancianos y apóstoles, es porque Dios los ha señalado. 
Dios los ha puesto, y dice, es necesario que lo haga con alegría.

Discípulos:
Si quieren llegar a ser maestros y pastores, tienen que desalojar de una vez y
para siempre esas palabras siempre escondidas y ofensivas contra los que
ejercen el ministerio.  Es verdad
que algunos lo ejercen mal, pero ¿quién los ha puesto para juzgar?. 
El único juez de vivos y de muertos es nuestro Señor.

Nosotros
estamos para estar sujetos.  No
tenga miedo si el pastor lo hace mal.  Si
el maestro enseña mal, Dios que le ama a usted y que ama al maestro, pondrá
la curación, pondrá la sanidad y pondrá las cosas en su lugar.

Hay
pastores que dejan el ministerio porque ya no pueden soportar las críticas de
la gente, pero esto no es provechoso para el discípulo. 
Lo que quiere el Señor es que los pastores puedan pastorear con alegría,
y la alegría de los pastores es que los discípulos estén sujetos.

Para
que el discípulo pueda ser como su maestro: creer en Dios, obedecer a Dios, a
las autoridades y obedecer a los maestros.-

 

LIBRO
COMPLEMENTARIO SUGERIDO:

           
Orientación Pastoral.

           
Autor:
Jorge Pradas. Editorial Quilmes. Año de edición: 1998.

 

TRABAJO
PRÁCTICO:

           
Resumir en forma escrita la impresión personal que le ha quedado del
libro leído, señalando además algunos detalles de ciertos aspectos que le
han llamado la atención en el texto. Tamaño máximo del trabajo: una hoja
tamaño A4.

 

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